Grancanariamongolia’s Weblog
Blog sobre ruta Gran Canaria Mongolia 2008

Dia 7

Tras desperezarnos, un ligero desayuno a base de zumo y galletas, (hoy ademas hay dos sabores a elegir), vaya privilegio. Recogemos mecanicamente las tiendas y nos disponemos a comenzar la ruta prevista para hoy. Buscamos con la mirada el chucho, que no ha parado de ladrar en toda la noche –no esta-, posiblemente se habra ido a dormir.

Arrancamos, los primeros metros paralelos al rio, junto al cual habiamos acampado. Si antes veiamos vacas y camellos a diario, en manadas o como ganado, ahora la vista se centra en los yaks que pastan tranquilamente a nuestro paso sin inmutarse por el ruido que armamos al pasar. Estamos en las afueras de la cuidad de Karakorum, a lo lejos hacia el norte se vislumbran cadenas montagnosas donde el agua fluye sobre la tierra y por debajo de ella.

El ritmo hoy es muy tranquilo, pasamos algunos kilometros de “casi asfalto”, pues los baches y socavones se suceden en la “seudocarreterra”. Cuando abandonamos esta nos internamos en otra de tierra, donde el ritmo se vuelve mas alegre, al igual que el paisaje. Continuas subidas rumbo a una misteriosa monta;a que esconde un secreto en su interior.

Vamos en una formacion que podriamos definir como clasica. Un grupo de avanzadilla, formado por tres motos, un poco mas atras el coche que porta los repuestos y equipajes para a continuacion y cerrando la formacion, “el indio”. Oteando el horizonte, olfateando el aire, inspeccionando cualquier huella que indique la direccion tomada, suceptible de distinguir todas las especies animales y vegetales que vamos dejando atras. Capaz de responder a cualquier pregunta que le planteamos y de comentarnos la cantidad de pinos que hemos dejado atras, a derecha e izquierda, o incluso la cantidad total de todo el recorrido. Nos avisa de su presencia, indiferente de la distancia a la que nos encontremos, pues su grito de guerra es tan agudo como el sonido del “almirez tibetano”, que mas de uno se lleva de recuerdo.

El motivo de tal llamada nos desconcierta y damos la vuelta. El caballo no solo lo ha descabalgado, sino que tambien lo ha atrapado, asi que acudimos en su ayuda para rescatarle. Y tras una peque;a reparacion casera a su pie, nos introducimos en la monta;a. Una dura trialera, tras pasar la entrada del Parque Nacional, nos recibe.

El ritmo aqui es lento y la tension maxima. Roderas profundas formadas por el paso del agua, y raices de arboles, que sobresalen del terreno dificultan nuestro ascenso. Las maquinas se fuerzan y elevan su temperatura, es bastante complicado seguir ascendiendo, pero metro a metro, lo conseguimos.

Ha valido la pena, bajo la inmensa roca que corona la monta;a, un peque;o templo budista, nos deja ver su curiosa ubicacion. Tras aparcar o mejor dicho dejar las motos, pues en el bosque los aparcamientos sobran (de momento) nos acercamos a la subida del templo. Ascendemos unos doscientos metros y cuando nuestra lengua esta a punto de llegar al suelo una puerta donde aparece un minusculo monje budista, que no debe pasar de los doce a;os, sale a recibirnos (y cobrarnos la tasa, claro). Subimos, bajamos, entramos en el templo y curioseamos por los alrededores, exepto en una gruta a la cual no nos atrevemos a entrar, pues a pesar de los carteles con las indicaciones para hacerlo, el tama;o no nos convence, y decidimos dejar ese tramite para otro viaje.

Una vez deleitados con este bonito lugar, el descenso tambien requiere su tiempo y cautela, afortunadamente sin consecuencias, por lo que continuamos hasta el lugar donde volvimos a plantar nuestras tiendas, con la intencion de lavar un poco nuestras sudorosas y polvorientas vestimentas. Solo esto ya de por si fue toda una aventura para mas de uno que se estrenaba en estos menesteres pero no me dejan describirlo……

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